martes, 7 de julio de 2026

¡Hilos que unen generaciones! Una mañana de lana

Esta semana hemos vivido uno de esos días mágicos que se quedan grabados en el corazón de la escuela. Enmarcado en nuestro proyecto intergeneracional, tuvimos el honor y el inmenso placer de recibir en la biblioteca a una visita muy especial: la abuela de Daniela.

Vino cargada de sonrisas, de paciencia y, sobre todo, de un tesoro cultural increíble: el arte de trabajar la lana.

Un viaje en el tiempo entre agujas y costureros.

La sesión comenzó con los ojos de nuestros alumnos abiertos de par en par. Nuestra invitada trajo consigo varios utensilios de labor de antiguamente. Fue fascinante ver cómo tocaban y descubrían herramientas que utilizaban nuestros mayores y que hoy en día parecen sacadas de un museo. Nos explicó con todo detalle cómo era el día a día de estas labores, despertando la curiosidad de grandes y pequeños.

¡Manos a la obra! (Y al tenedor)

¡Y llegó el momento de ponernos creativos! Nuestra experta tejedora nos preparó un taller práctico donde aprendimos que para tejer solo se necesitan ganas... ¡y a veces

cubiertos!


 Madroños con tenedores: Sí, ¡habéis leído bien! Con la ayuda de un simple tenedor de cocina y un poco de maña, aprendimos a enrollar y cortar la lana para crear unos pompones y madroños chulísimos.

 Nuestros primeros puntos: Después, pasamos al nivel avanzado. Con agujas en mano y mucha concentración, nos enseñó a tejer un trocito de labor utilizando un punto muy sencillo. ¡Hubo un ambiente de ayuda mutua precioso!


Un intercambio lleno de emoción

Para rematar una tarde perfecta, el taller terminó con dos detalles que nos emocionaron a todos. Por un lado, ella nos sorprendió regalando a cada uno una preciosa pulsera hecha con lana, un recuerdo físico de este día tan bonito.

Por nuestra parte, como ya es tradición en nuestros encuentros, quisimos devolverle tanto cariño con lo que mejor se nos da: la palabra. Le recitamos y le hicimos entrega de una poesía personalizada, escrita con todo nuestro corazón, inspirada en ella y en el precioso arte que había venido a compartir.

Despedidas como esta nos recuerdan que la escuela no solo está para aprender de los libros, sino también de las raíces y de la sabiduría de nuestros mayores. ¡Muchísimas gracias por tejer estos lazos tan bonitos con nosotros!








Una visita con mucho ¡vuelo! aprendemos sobre nidos con un abuelo experto


¡Qué día tan especial hemos vivido en el colegio! Enmarcado en nuestras actividades intergeneracionales, hemos tenido el honor de recibir una visita muy importante: el abuelo de uno de nuestros alumnos, quien ha venido dispuesto a compartir con nosotros su gran pasión y sabiduría sobre la naturaleza, y más concretamente, sobre los nidos de las aves.

Durante un rato inolvidable, las aulas se han transformado en un auténtico bosque lleno de curiosidades. Nuestro invitado nos ha enseñado que los nidos no son solo casitas de pájaros, sino verdaderas obras de arte de la ingeniería animal.

Para que lo entendiéramos todo a la perfección, nos ha traído un montón de recursos maravillosos:

 Una cesta-nido real: que nos ha servido como ejemplo perfecto para ver de cerca cómo entrelazan los materiales.

 Imágenes impresas: con fotografías de diferentes tipos de nidos y huevos de muchísimas especies.

 Fichas didácticas: con las que hemos trabajando.


Por si fuera poco, nos ha dejado a todos con la boca abierta (y el corazón contento) con un detalle precioso y riquísimo para cada alumno: ¡un pequeño nido con huevos de colores y un pollito de chocolate!

Como el agradecimiento es la memoria del corazón, nosotros también quisimos prepararle una sorpresa. Para devolverle un poquito de todo el cariño que nos ha traído, los alumnos le han regalado una poesía personalizada, recitada con toda la emoción del mundo.

Desde el colegio queremos agradecer de corazón este tipo de encuentros.

La sabiduría de nuestros mayores es el mejor libro de texto que nuestros alumnos pueden leer. ¡Gracias Pedro por sembrar en ellos la curiosidad por la naturaleza y por regalarnos una jornada tan bonita.